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A casi dos meses del hecho, el régimen de Irán admitió que una de sus instalaciones nucleares sufrió “un sabotaje”

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El portavoz de la Organización de Energía Atómica (AEOI) del régimen de Irán, Behrus Kamalwandi, declaró que la explosión que se produjo a primeros de julio en Natanz, en una de sus principales instalaciones nucleares, fue producto de un acto de “sabotaje”.

Kamalwandi lo confirmó en la televisión iraní Al Alam, aunque no ha dado más detalles acerca de lo sucedido, pero anunció que serán las propias autoridades quienes ofrecerán más datos posteriormente. “Las investigaciones de seguridad confirman que fue un sabotaje y lo que es seguro es que una explosión ocurrió. Pero cómo ocurrió la explosión y con qué materiales será anunciado a su debido momento”, declaró el vocero.

El lugar donde tuvo lugar la explosión se halla en la ciudad de Natanz, en el centro de Irán y a unos 200 kilómetros de Teherán. Se trata de una de las plantas de enriquecimiento de uranio más importantes del régimen persa.

Gran parte de estas instalaciones son subterráneas y es una de las varias plantas que están bajo supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), el organismo de control nuclear de Naciones Unidas.

En su momento, las autoridades confirmaron la explosión, aunque afirmaron que tan sólo se habrían producido daños superficiales, ya que no había material nuclear en el lugar donde se produjo.

Sin embargo, poco después algunos de sus funcionarios alertaron al Gobierno de Irán de un posible “sabotaje cibernético” como responsable del asunto, mientras que el propio Kamalwandi ha admitido ahora “daños considerables”: muchos equipos de medición e instrumentos de precisión fueron destruidos, lo que puede retrasar a medio plazo el desarrollo y la producción de centrifugadoras avanzadas.

La República Islámica reanudó el enriquecimiento de uranio en el complejo de Natanz, en el centro de Irán, en septiembre del año pasado.

La medida se tomó después de que Estados Unidos se retirara unilateralmente en 2018 de un acuerdo internacional que otorgaba a Irán un alivio de las sanciones a cambio de la reducción de su programa nuclear.

Teherán siempre ha negado que su programa nuclear tenga una dimensión militar.