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Estados Unidos evalúa prohibir la entrada al país de los miembros del partido comunista chino

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La administración Donald Trump está considerando una prohibición radical de viajes hacia los Estados Unidos por parte de miembros del Partido Comunista chino y sus familias. Según expertos, aseguran que la medida podría provocar represalias contra los estadounidenses que buscan ingresar o permanecer en China y exacerbar las tensiones entre las dos naciones.

La proclamación presidencial, aún en forma de borrador, también podría autorizar al gobierno de los Estados Unidos a revocar las visas de los miembros del partido y sus familias que ya están en el país, lo que llevaría a su expulsión.

Parte del lenguaje propuesto también tiene como objetivo limitar los viajes hacia los Estados Unidos por parte de miembros del Ejército Popular de Liberación y ejecutivos de empresas estatales, aunque es probable que muchos de ellos también sean miembros del partido.

Los detalles del plan aún no han sido finalizados, mientras que el presidente Trump podría rechazarlo. Si bien el presidente y sus estrategas de campaña han tenido la intención de retratarlo como un candidato duro contra China para conquistar la reelección, Trump ha vacilado violentamente tanto en su lenguaje como en sus acciones sobre el gobierno chino desde que asumió el cargo en 2017, ha criticado a China por algunos problemas, particularmente en el comercio.

El gobierno de los Estados Unidos no tiene conocimiento del estatus de la gran mayoría de los miembros del partido que están en el país, por lo tanto, tratar de identificarlos de inmediato para evitar su entrada o expulsar a los que ya están en el territorio norteamericano sería difícil.

La orden presidencial citaría el mismo estatuto en la Ley de Inmigración y Nacionalidad utilizada en una prohibición de viaje de 2017 en varios países predominantemente musulmanes que le da al presidente el poder de bloquear temporalmente los viajes a los EEUU a ciudadanos extranjeros que se consideran “perjudiciales para los intereses” del gobierno norteamericano. “La prohibición de 2017 se libró en los tribunales y se expandió este año.

Una prohibición tan fuerte sería considerada como una acción provocadora contra el régimen de China por parte de Estados Unidos, desde el comienzo de la guerra comercial entre los dos países en 2018, distanciaría aún más las relaciones entre ambos países, incluso después de varios años de enfrentamientos abiertos en el terreno de la economía y tecnología. Lo que ha llevado a algunos diplomáticos y analistas a hacer comparaciones con una nueva Guerra Fría.

Funcionarios de la Casa Blanca, del Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional han participado en la discusión sobre la prohibición.

Los portavoces del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y el Departamento de Estado declinaron hacer comentarios al respecto.

Han denunciado en voz alta lo que llaman los males del Partido Comunista Chino, señalando el papel de sus funcionarios en el encubrimiento del brote inicial de coronavirus, las detenciones de un millón o más de musulmanes en campos de internamiento y el desmantelamiento de las libertades civiles en Hong Kong.

El Partido Comunista es una fuerza muy poderosa que está inmiscuida en la vida de los china. Mientras que sus líderes mantienen el control de la política interna y externa, aquellos en niveles inferiores manejan todo lo demás, desde la supervisión de las escuelas hasta la gestión de la gobernanza a nivel de vecindario.

Según la estimación de la administración interna, contando tanto a los miembros del partido como a sus familias, la prohibición podría limitar técnicamente los viajes a los Estados Unidos para hasta 270 millones de personas. Este año, durante la pandemia, ha prohibido la entrada a la mayoría de los ciudadanos de China, así como a los de la Unión Europea y algunas otras naciones y el mes pasado, bloqueó las visas de empleo y extendió las restricciones a la emisión de Green Cards, una medida que mantendría a 525.000 trabajadores extranjeros fuera de los Estados Unidos por el resto del año.

El Departamento de Estado también ha anunciado restricciones de visa para varias categorías de ciudadanos chinos. Estos incluyen funcionarios responsables del internamiento masivo y vigilancia de minorías étnicas musulmanas en la región de Xinjiang y periodistas que trabajan en los Estados Unidos.

El miércoles, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció la prohibición de algunos empleados de compañías tecnológicas chinas, incluida Huawei, que “brindan apoyo material a los regímenes que se dedican a abusos contra los derechos humanos en todo el mundo”.

Y agregó: “Las compañías de telecomunicaciones de todo el mundo deberían considerarse con aviso: si están haciendo negocios con Huawei, están haciendo negocios con personas que violan los derechos humanos”.

Los funcionarios de seguridad nacional han tratado de impulsar políticas duras sobre China que están diseñadas para contrarrestar lo que ven como acciones expansionistas peligrosas por parte de líderes y agencias chinas.

La pandemia y las recientes acciones de Beijing sobre Hong Kong han ayudado a deteriorarlas relaciones entre las dos naciones al punto más bajo en décadas.