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Joe Biden presentó un plan ambicioso de infraestructura: buscará invertir USD 2 billones y “creará millones de empleos”

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Joe Biden lanzó este miércoles su plan de 2 billones de dólares para renovar infraestructuras, que tendrá como objetivo generar empleos y que busca convertir en el emblema de su gestión. El anuncio lo realizó durante un acto en Pittsburgh, Pensilvania.

El presidente de Estados Unidos sostuvo durante su discurso que esta propuesta llevará al país a ser la economía “más fuerte e innovadora del mundo”. Además, “creará millones de empleos” y “reconstruirá la columna vertebral” del país.

“Es momento de reconstruir nuestra economía de abajo a arriba, a izquierda y derecha. El plan de empleo nos hará más competitivos a nivel global”, sostuvo Biden, quien detalló que “los contratos serán para empresas estadounidenses, formadas por trabajadores estadounidenses y utilizando materiales y productos estadounidenses”

Por su parte, aseguró que el plan de infraestructura permitirá a Estados Unidos “ganar” la competencia con el régimen de Xi Jinping: “Nos hará más competitivos en todo el mundo, promoverá nuestros intereses de seguridad nacional y nos pondrá en una posición para ganar la competencia mundial con China en los próximos años”.

“Este no es un plan de infraestructura que vaya a poner parches. Es un plan de los que sólo ocurre una vez durante cada generación estadounidense. No se ha visto nada igual desde que construimos el sistema de autovías y lanzamos la carrera espacial hace décadas (…) En EEUU todo es posible. Hay talento e innovación en todo el país. Nos tenemos que mover ahora. En 50 años la gente verá para atrás y dirá que este fue el momento en que Estados Unidos ganó el futuro”, agregó.

El programa “Build Back Better” (Reconstruir Mejor) destinará 620.000 millones de dólares al sector del transporte para modernizar más de 32.000 kilómetros de rutas y autopistas.

Las inversiones serían financiadas en parte por un aumento del impuesto a las sociedades, el cual pasaría de 21% a 28%. La nueva cifra, no obstante, continuaría siendo históricamente baja. Según la Casa Blanca, la tasa se mantendría en su menor nivel desde la Segunda Guerra Mundial; excepto por los años en que rigió la reforma fiscal de Trump, aprobada en 2017, e incluyó grandes alivios fiscales a las empresas.

Biden subrayó este miércoles que se trata de la “mayor inversión en empleos” desde la Segunda Guerra Mundial.

La nueva ofensiva legislativa ocurre poco después que el Congreso aprobara un plan de 1,9 billones de dólares -el tercero de esa naturaleza- para reparar los estragos causados por la pandemia de COVID-19 en la economía.

Tras el discurso de Biden de este miércoles, se augura una dura batalla en el Congreso para que el ambicioso plan consigue la aprobación de las cámaras. La mayoría demócrata es muy ajustada y se esperan duras negociaciones, con una feroz resistencia de la comunidad empresarial y que podría frustrar cualquier intento de trabajar con los legisladores republicanos. “Parece que el presidente Biden tiene un apetito insaciable por gastar más dinero y aumentar los impuestos de la gente”, dijo en una entrevista el representante Steve Scalise, de Louisiana, jefe del Partido Republicano en la cámara baja.

En su discurso de este miércoles, el presidente norteamericano envió un mensaje directo a demócratas y republicanos: “Podemos hacer esto, tenemos que hacer esto. No hay nada más allá de nuestra capacidad si estamos juntos”.

El jefe de Estado, pese a reconocer que no tiene nada en contra de los multimillonarios, y que apoya el sistema capitalista norteamericano, criticó a grandes empresas que “utilizan lagunas jurídicas para no pagar ni un solo centavo del impuesto federal sobre la renta”: “Eso está mal”.

Los próximos meses pondrán a prueba la capacidad de negociación de Biden, un ex senador tildado de “Viejo León” de la política por Barack Obama, de quien fue vicepresidente en sus dos mandatos.

“El presidente quiere mostrar claramente que tiene un plan y que está abierto a la discusión”, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca. “Pero no asumirá compromisos bajo la urgencia por actuar” y la necesidad de ser ambicioso para “reimaginar” una “nueva economía estadounidense”, añadió.

El plan considera ampliar “la revolución de los autos eléctricos” con, por ejemplo, el cambio a buses eléctricos de 20% de los destinados al transporte escolar.

Considera también construir infraestructuras más resistentes a las evoluciones vinculadas al cambio climático.

Reparar o construir rutas, puentes, vías férreas, puertos y aeropuertos, es una idea que dice mucho a los estadounidenses en general, ya que buena parte de las infraestructuras del país datan de la década de 1950 y su deterioro es incuestionable.

Otros 111.000 millones de dólares se destinarían a sustituir las tuberías de plomo del agua y a mejorar el alcantarillado. Internet de banda ancha cubriría todo el país con 100.000 millones de dólares. Por otra parte, 100.000 millones de dólares servirían para mejorar la red eléctrica y suministrar electricidad limpia. El plan, que también pretende reforzar la industria manufacturera de Estados Unidos, contempla la rehabilitación de viviendas, la modernización de escuelas, la formación de trabajadores y la renovación de hospitales.

También se actualizaría el código fiscal para que las empresas no puedan fusionarse con una empresa extranjera y evitar impuestos trasladando su sede a un paraíso fiscal. Y entre otras disposiciones, aumentaría las auditorías del IRS a las empresas.

Pero más allá de la manida frase “demócratas y republicanos podemos ponernos de acuerdo en este tema”, alcanzar el consenso no será fácil.

Trump y Obama, los dos antecesores de Biden, dijeron también frases similares sobre posibles acuerdos e hicieron grandes promesas en este área, que terminaron siendo letra muerta.

El secretario de Transporte, Pete Buttigieg, que estará en la primera línea del plan, cree que esta vez los astros conseguirán alinearse. “Tenemos una oportunidad extraordinaria de lograr el apoyo de los dos partidos para pensar en grande y dar pruebas de audacia en infraestructuras”, dijo Buttigieg.

“No se precisa explicarle a los estadounidenses que debemos trabajar en infraestructura y la realidad es que no se puede separar la dimensión climática” de este desafío, afirmó.

La elección de Pittsburgh por parte de Biden para desvelar el plan tiene una importante resonancia económica y política. No solo ganó Pittsburgh y su condado circundante para ayudar a asegurar la presidencia, sino que lanzó su campaña allí en 2019. La ciudad famosa por las fábricas de acero que impulsaron el auge industrial de Estados Unidos ha pivotado constantemente hacia la tecnología y la atención sanitaria, atrayendo a graduados universitarios del oeste de Pensilvania en una señal de cómo pueden cambiar las economías.