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Los pedidos de subsidios de desempleo en Estados Unidos volvieron a subir a más de un millón en una semana

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La cifra semanal de solicitudes del subsidio por desempleo en Estados Unidos subió la semana pasada a 1,1 millón, frente a 963.000 pedidos en la semana anterior, informó este jueves el Departamento de Trabajo.

La semana pasada también fue la segunda en la cual más de 16 millones de trabajadores independientes y subcontratistas quedaron sin el subsidio semanal de 600 dólares otorgado gracias a un programa de emergencia creado en marzo para hacer frente a los efectos de la pandemia de COVID-19. El informe de hoy muestra que el promedio de solicitudes del subsidio convencional en cuatro semanas, una medida que compensa las variaciones semanales, fue de 1,17 millón en la semana que concluyó el 15 de agosto, comparado con 1,25 millón de media de la anterior.

En la semana que concluyó el 8 de agosto había 14,8 millones de personas que recibían la prestación por desempleo en Estados Unidos, comparado con 15,4 millones de la previa. Los pedidos semanales dentro del subsidio convencional por desempleo habían saltado a la cifra sin precedentes de 6,8 millones en la última semana de marzo, y desde entonces habían disminuido gradualmente hasta quedar por debajo de un millón, por primera vez, el 8 de agosto.

El alza de trámites muestra la inestabilidad del mercado laboral, duramente golpeado por la pandemia y la paralización de las actividades económicas, y la cifra de solicitudes se mantiene excepcionalmente alta. Otro informe del Departamento de Trabajo muestra que la mayor economía del mundo, que perdió unos 22 millones de empleos en marzo y abril, ha añadido unos 9,3 millones de puestos de trabajo en los últimos tres meses.

Pero a medida que el ritmo de contratación de trabajadores se hace más lento es probable que muchas personas sigan sin empleo por un período más largo. El índice oficial de desempleo, que había llegado al 14,4 % en abril, bajó al 10,2 % en julio, aún por encima del 10% registrado en octubre de 2009, cuando el país empezaba a salir de la que por entonces era la peor recesión en más de 70 años.

La pandemia, los encierros para combatirla y la incapacidad y renuencia de muchas personas a comprar, viajar o comer fuera de casa continúan debilitando la economía. Son 23 los estados que han frenado o revertido sus reaperturas de negocios. En un indicio esperanzador, la tasa de nuevos casos confirmados del virus ha declinado en las últimas semanas, aunque sigue por encima de las tasas de mayo y junio.

Para quienes recibían el subsidio por desempleo dentro del programa federal de emergencia, aprobado por el Congreso y promulgado por el presidente Donald Trump hace cinco meses, el panorama sigue siendo de incertidumbre. Demócratas y republicanos en el Congreso no se han puesto de acuerdo sobre esta situación y los legisladores se fueron al receso de verano.

Esa ayuda suplementaria federal les había permitido a muchos estadounidenses pagar por alquileres, alimentos y electricidad y su expiración amenaza con debilitar los gastos de los consumidores y dañar más la economía. Los pagos por desempleo han representad alrededor de 5% de los ingresos nacionales desde abril, una porción mayor aún que el seguro social.

Por su parte, el presidente Trump ha propuesto un mecanismo por el cual el Gobierno federal otorgaría un subsidio semanal de 300 dólares por persona, al cual cada Estado debe aportar 100 dólares por desempleado.