Inicio Salud ¿Qué problemas tiene la vacuna de Pfizer?

¿Qué problemas tiene la vacuna de Pfizer?

21

Ante los primeros resultados publicados, expertos en salud advirtieron que la vacuna, si se aprobara, no sería una bala de plata, entre otras cosas porque el material genético del que está hecha debe almacenarse a temperaturas de menos 70 grados centígrados (-94 F) o menos. La vacuna está basada en una tecnología innovadora, que consiste en inyectar en el organismo instrucciones genéticas llamadas ARN mensajeros, que dictan a las células qué deben fabricar para luchar contra el coronavirus. Es el mismo método que utiliza la firma estadounidense Moderna, también en la carrera por hallar una vacuna.

Pero estas vacunas deben conservarse a temperatura muy baja, a -70 ºC en el caso de la de Pfizer/BioNTech, lo que puede suponer un freno logístico de envergadura para su distribución al mundo entero. “La conservación en frío es un problema ya que el ARN es una molécula muy frágil”, aseguró el experto Bruno Pitard, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. BioNTech aseguró no obstante que una vez se saca la vacuna de los congeladores especiales de muy baja temperatura donde debe almacenarse, esta puede conservarse durante 5 días en una heladera clásica, entre 2 y 8 ºC.

Los requisitos fundamentales de la cadena de frío plantean un desafío particularmente imponente para muchos países de América Latina, Asia y África, donde el intenso calor y suele agravarse por una infraestructura deficiente que hace difícil mantener intacta la refrigeración durante las entregas a las zonas rurales y las islas. Este es un problema para todo el mundo, dado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor del 70% de las personas tienen que inocularse para poner fin a la pandemia, y solo en Asia viven más de 4.600 millones de personas, es decir, tres quintas partes de la población mundial. Con calor tropical, comunidades insulares aisladas y escasez de congeladores ultrafríos, muchos países asiáticos no confían en que la vacuna experimental de Pfizer resuelva su crisis de COVID-19 en un futuro próximo.